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Si estás en la oscuridad, el silencio y la quietud de tu crisálida, aprovecha el tiempo, fórmate, prepárate y cuando llegue el momento, ese tiempo perfecto de Dios, entonces podrás abrir tus alas, alzar vuelo y surcar los aires con todos los colores que te dió el proceso, con la gracia y la elegancia de quien salió en victoria, pero con la madurez y el carácter para ver el mundo desde lo alto.
Así que, No desmayes, cobra ánimo, confía en Dios y desde hoy mismo, transforma esa circunstancia que enfrentas, en el más poderoso proceso de transformación y crecimiento, que cambiará para siempre, la historia de tu vida.



