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Una predicación sobre el poder del perdón.
Aprendemos que perdonar no significa olvidar ni justificar el daño, si no entregar a Dios nuestras heridas, renunciar a la venganza y permitir que ÉL sane nuestro corazón. Cuando entregamos nuestros derechos, encontramos liberta, restauración y una vida guiada por la gracia de cristo.



