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Jesús no solo cargó con nuestros pecados, sino también con nuestra vergüenza. ¡Eres un hijo de Dios! ¡Dios te ama y no sabes cuanto!
Jesús no solo cargó con nuestros pecados, sino también con nuestra vergüenza. ¡Eres un hijo de Dios! ¡Dios te ama y no sabes cuanto!