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Constantemente nos encontramos renegando de no tener lo que queremos o añorando obtener lo que nuestro capricho nos dice. Aprender a recibir lo que Dios nos manda es una lección de vida, estoy convencida que a través de la humildad podemos preguntar: ¿Que quieres que aprenda de esto?. Siento que es el primer paso para entonces, recibir lo que en verdad nos hará sentir nuestro propósito y eso es lo que tú y yo y todos necesitamos. Si el propósito es ser felices, que ajustes podemos hacer para conseguir la felicidad que todos anhelamos.

