Show notes
¿Tus vacaciones consisten en poner diez desayunos, poner lavadoras interminables de toallas y cocinar para un regimiento mientras todos tus invitados descansan? Abrir las puertas de tu casa en verano es un gesto precioso de generosidad, pero cuando se transforma en servidumbre, hay un problema de límites. En este episodio, te muestro la psicología detrás del "Anfitrión Perfecto" y por qué nos cuesta tanto exigir corresponsabilidad a quienes nos visitan. Descubre el coste emocional de perder tu santuario durante las vacaciones y aprende el "Protocolo de Corresponsabilidad" para disfrutar de la compañía sin terminar exhausta. Recibir en casa no debería costar tu descanso.

