Show notes
¿Eres de las que aprovecha sus valiosas semanas de vacaciones anuales para vaciar el trastero, ordenar los altillos y pintar el salón? Cuidado, porque detrás de esa necesidad imperiosa de aprovechar el tiempo libre para limpiar a fondo puede esconderse una trampa psicológica: la adicción a la productividad y la culpa por la inactividad. En este episodio, desentrañamos por qué nos cuesta tanto quedarnos quietos y cómo usamos el orden físico como un mecanismo de escape para no enfrentarnos al silencio del descanso. Descubre cómo poner límites a tus exigencias domésticas este verano y aprende el arte de dejar tareas pendientes a propósito para sanar tu mente. Tus vacaciones son para recargar tu energía, no para vaciar tu casa.

