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Dice la tradición oral sobre la vida de San Bonifacio que a los cinco años de edad solicitó entrar a vivir en un monasterio, sin la aprobación paterna. Debido a este conflicto enfermó, pero Winfrid pudo cumplir su sueño. Algunos años más tarde, ingresó en la orden de San Benito, en el monasterio de Exeter. A los 30 años de edad se consagró sacerdote.
Gregorio II lo nombró “Predicador apostólico” y le otorgó autoridad para predicar en territorios germanos. Winfrid llegó hasta Baviera y de ahí pasó a Turingia, en donde la religión cristiana casi había desaparecido, ante el regreso de las costumbres paganas.
Te acercamos la figura de este hombre ejemplar, evangelista y viajero incansable.
Descubre su relación con el origen de la tradición de decorar el árbol de Navidad.



