Show notes
Las etiquetas han sido parte de la vida de (casi todos) nosotros. Desde pequeños nos han dicho si somos muy buenos, tremendos, rabiosos, ordenados, intensos, valientes, hermosos, buenos bailarines, buenos estudiantes, etc, etc etc.
Y, naturalmente, repetimos ese patrón con nuestros hijos. Pero, ¿estamos conscientes de lo que estamos comunicando? ¿del impacto de lo que decimos?
Aquí les cuento las implicaciones de las etiquetas y por qué debemos evitarlas (sean "positivas" o negativas)
Además, también les cuento de algunas etiquetas que a mí, como adulta, me pesan (para poner en perspectiva que no, no se quedan en la infancia sino que se vuelven parte de nosotros como un tatuaje)

