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A Oriana Wadskier la conocí un día navegando por Instagram.
Ver su cabeza sin nada de cabello, y con unas exageradas protuberancias que iban cambiando de foto en foto, me hizo pensar que tenía un tumor cerebral, en eso me equivoqué. En lo que no em equivoqué, fue en el proceso de resiliencia que hubo detrás de la historia de una estudiante de medicina que fue atacada en una marcha a favor de la libertad de su país.
La historia de Oriana nos hace creer en los milagros y en el poder de algo mucho más grande que nosotros, sin importar el nombre que le pongamos
@ORIANAWADSKIER



