MEDITACION 24
"No juzguéis y no seréis juzgados" (Mt. 7 , 1)
Es tranquilizador pensar que el más excelso acto de amor que puedes realizar no es un acto de servicio, sino un acto de contemplación, de visión. Cuando sirves a las personas, lo que haces es ayudar, apoyar, consolar, aliviar su dolor... Cuando las ves en su belleza y bondad interiores, lo que haces es transformar y crear.
Piensa en algunas de las personas a las que aprecias y que te atraigan. Intenta ver a cada una de ellas como si fuera la primera vez, sin dejarte influenciar por el conocimiento o la experiencia, buena o mala, que tengas de ellas. Intenta descubrir en ellas algo que, debido a la familiaridad, se te haya pasado por alto, porque la familiaridad produce rutina, ceguera y aburrimiento. No puedes amar lo que no eres capaz de ver de un modo nuevo. No puedes amar lo que no eres capaz de
estar constantemente descubriendo.



