Show notes
De pronto, el habitante de Buenos Aires se convirtió en “el Porteño” y hubo tango, cafetines y noche en los ecos de esa definición. Nadie contribuyó tanto a ese arquetipo como el gran Enrique Santos Discépolo. Y quién mejor que Sergio Pujol, autor de la monumental biografía del genial Discepolín para llevarnos de la mano y ayudarnos a entender cómo se fraguó el CAMBALACHE que nos identificaría para siempre.

