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Seas hombre o mujer, que tu atavío no sea el externo, sino el interno, del corazón, en lo incorruptible de un espíritu amable y apacible, el cual es muy precioso delante de Él!
Seas hombre o mujer, que tu atavío no sea el externo, sino el interno, del corazón, en lo incorruptible de un espíritu amable y apacible, el cual es muy precioso delante de Él!