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Cuando hace algún tiempo, dos años o tres, durante una de nuestras conversaciones habituales, pregunté por preguntar a Julio Llorente en qué andaba entonces, me respondió que en un tratado sobre el campo. Quedé pasmado. «¿Y este?», me dije, «¿qué sabe de campo?».
La aclaración a mi duda me llegó, hace no mucho, en forma de prólogo, el del último libro de Julito. Allí, explicaba nuestro autor las razones por las que había teorizado sobre campo y no sobre otros asuntos en los que su dominio es mayor, como pueden ser, qué sé yo, la Fórmula 1, la hermenéutica de la continuidad o el derecho a la pereza.
Leí y anoté el libro menos por el interés que despiertan en mí los lirios del campo y los pájaros del cielo que por el hecho de haberlo escrito Julito y por el pretexto que una entrevista nos daría a los dos para reunir, con escaso sentido de la oportunidad por nuestra parte, a un montón de amigos la tarde en la que la España de otro Llorente, Marcos, empató con Cabo Verde.
Entrevista conducida por Gonzalo Altozano.
Sonido: César García.
Diseño: Estudio OdZ.
Contacto: [email protected]
Twitter: @GonzaloAltozano
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