). Esta enemistad no es natural. Cuando el hombre violó la ley divina, su naturaleza se corrompió, llegando a ser semejante a la de Satanás. Los ángeles caídos y los hombres perversos se unieron en un compañerismo desesperado. Si Dios no se hubiera interpuesto, Satanás y el hombre hubieran conformado una alianza contra el cielo, y toda la familia humana se habría unido en oposición a Dios.