Grabado en medio del ruido.
Literal.
Mientras hablaba de tiempo, eternidad… y conciencia,
la vida seguía pasando allá afuera.
Y entendí algo:
No es el tiempo el que nos falta…
es presencia lo que evitamos.
Vivimos como si mañana estuviera garantizado,
como si el tiempo fuera eterno…
y dejamos para después lo que en realidad es ahora.
Desde la Kabbalah, la letra Nun nos habla de continuidad,
de aquello que permanece, de lo que se vuelve constante.
No es lo mismo tocar algo una vez…
que habitarlo siempre.
No es lo mismo vivir un momento…
que vivir en conciencia.
Hoy, más que nunca, la pregunta no es filosófica,
es profundamente personal:
¿Cómo andamos de los tiempos?
Porque entre el ruido, la prisa y la vida cotidiana…
también habita la eternidad.
Y eso…
no cualquiera lo ve.
— Kabir Jesed.



