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Pensemos un poco en la historia de Daniel. Ese esclavo que fue selec- cionado para vivir en el palacio, en Babilonia. Él podría haberse ambien- tado allí, haberse acomodado y podría hasta haber pensado: “Bien, yo ya estoy lejos de mis padres, en otro país. Aquí necesito adaptarme a la nueva cultura. Si quiero ser bien recibido, tendré que hacer todo lo que me ordenan”. Pero no fue así.
La decisión de Daniel fue totalmente diferente. Veamos lo que Daniel y sus amigos decidieron y escogieron hacer. Sus decisiones hicieron la gran diferencia y seguramente la harán también en la vida de nuestros hijos.


