Aunque las verdades de la fe evangélica son tan amplias como el alcance de las grandes confesiones y catecismos, la herencia central de la Reforma puede ser identificada por «Las Cinco Solas» que se establecen como indicadores para evitar que nos desviemos del estrecho camino del evangelio. Lo que comenzó con una simple protesta de parte de Martín Lutero, en contra de una serie de prácticas religiosas de parte de la iglesia de Roma, culminó siendo un movimiento transformador de la Iglesia y de toda la sociedad. Este movimiento, denominado como la Reforma, se expandió por los próximos 200 años, cruzando el océano y llegando a Norteamérica. Las cinco “Solas” resumieron la teología propulsada por la Reforma. La palabra «Solus» o «Sóla» (en latín, «Solo» o «Sola») es crucial para proteger la verdad bíblica del compromiso mortal.


