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“Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies” (Mateo Son las almas de las personas las que se han de recoger en la cosecha del Señor. Como sus obreros, lo primero que debemos hacer es: “…alzad vuestros ojos y mirad los campos…” (Juan



