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Jesús nos advierte que si no perdonamos a los demás, nuestro Padre celestial tampoco nos perdonará (ver Mateo Cada uno de nosotros cometemos faltas que pueden ser ofensivas a aquellos que nos rodean. Muchas veces ni siquiera nos damos cuenta que hemos ofendido a otras personas, y normalmente estas heridas permanecerán ocultas y sin resolver hasta que nos humillemos y preguntemos a los demás cómo los hemos ofendido y les pidamos perdón.



