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Así cómo para el cuerpo, la bebida y la comida son vitales, para nuestra alma, la comida espiritual es vital. Los hijos de Dios necesitamos comer de Cristo cada día.
Así cómo para el cuerpo, la bebida y la comida son vitales, para nuestra alma, la comida espiritual es vital. Los hijos de Dios necesitamos comer de Cristo cada día.