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La frustración se devora el sentir del llamado de Dios y paraliza los propósitos de Dios para nuestra vida
Ningún propósito de Dios puede ser llevado a cabo por nuestras propias fuerzas, por eso, debemos sensibilizar nuestro corazón a su presencia y control sobre nuestra vida entera.
Alsina 119, San Isidro.
Buenos Aires, Argentina.

