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Que gran bendición, que nuestro Dios nos da siempre una segunda oportunidad, la magnitud y perfección de Su Amor y Misericordia no se pueden entender con nuestras mentes finitas y carnales.
Que gran bendición, que nuestro Dios nos da siempre una segunda oportunidad, la magnitud y perfección de Su Amor y Misericordia no se pueden entender con nuestras mentes finitas y carnales.