Todo lo que es relacionado con Dios trasciende, ósea va más allá, en la libertad. Los sacramentos son una invitación de libertad. En el rito del Sacramento Matrimonial, se les pregunta a los que serán cónyuges si “vienen al sacramento libre y voluntariamente”. Igualmente sucede a los que serán admitidos al Orden Sacerdotal, ya que debe ser una elección libre y voluntaria guiada por el Espíritu Santo. El acto de Reconciliación igualmente debe ser libre, debe salir de cada persona el acercase al confesionario. Jesús constantemente nos invita a seguirle, esto desde la libertad de cada uno. Hay una canción que lo recopila de una manera extraordinaria, “Tu Señor me llamas, tu Señor me dices, ven y sígueme. Señor contigo iré”. Al principio hablábamos de que los discípulos dejaron todo y lo siguieron libremente, muchas veces esto lo cantamos, “Señor, me has mirado a los ojos, sonriendo has dicho mi nombre, en la arena he dejado mi barca, junto a Ti buscaré otro mar”.
El tema es presentado por Jaime y Juan José.



