Show notes
En un almuerzo sentado al lado del CEO me contó que jugaba golf y a veces se volvía loco para conseguir pelotitas camino a la cancha. Le dije, no te procupes voy tener en mi oficina una caja de pelotas disponible de backup. El CEO me miró y me dijo: en serio? Gracias. Y más de una vez viernes a mediodía venía en persona a mi oficina, abría el cajón y me decía: me salvaste, pasale la factura a Silvia.
-Eeeehhh eso es ser ortiva
-Ponele, pero sabés quien está sentado ahora en la mesa chica? El ortiva. No fueron las pelotitas Diego, las pelotitas lo mantenían a mi cliente en el top of mind del CEO, ningún tonto.

