Show notes
Vivimos en un mundo de afanes, de mucha productividad, donde el ruido abunda y solo oímos. Somos más capaces de escuchar a otros, que escucharnos a nosotros mismos. Entonces, cómo hacer para escuchar lo que mente, cuerpo y alma nos dicen? Justo allí, en ese momento de escucha, aprendemos que para saber escuchar a otros, debemos escuchar primero, nuestra propia voz.



