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En la vida todos pasamos por esos achaques que diariamente sentimos en nuestros cuerpos, es normal a medida que avanzamos en edad se harán presentes, pero, los achaques de la vida no pueden jamás detenernos para poder renovar nuestro espíritu cada dia. La edad no debe ser limitación para poder seguir creciendo en el Señor. Pablo dijo por tanto, no desmayamos; antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante se renueva de día en día. 2 Corintios



