Firmes (2da de Corintios)
Firmes (2da de Corintios)
Ministerio UMCD
39 - Firmes (2 Corintios) - ¿Hasta cuándo la falta de arrepentimiento? [2 Co. 12:19 - 13:4]
9 minutes Posted Apr 29, 2021 at 5:52 pm.
– 13:4“¿Pensáis aún que nos disculpamos con vosotros? Delante de Dios en Cristo hablamos; y todo, muy amados, para vuestra edificación. Pues me temo que cuando llegue, no os halle tales como quiero, y yo sea hallado de vosotros cual no queréis; que haya entre vosotros contiendas, envidias, iras, divisiones, maledicencias, murmuraciones, soberbias, desórdenes; que cuando vuelva, me humille Dios entre vosotros, y quizá tenga que llorar por muchos de los que antes han pecado, y no se han arrepentido de la inmundicia y fornicación y lascivia que han cometido. Esta es la tercera vez que voy a vosotros. Por boca de dos o de tres testigos se decidirá todo asunto. He dicho antes, y ahora digo otra vez como si estuviera presente, y ahora ausente lo escribo a los que antes pecaron, y a todos los demás, que si voy otra vez, no seré indulgente; pues buscáis una prueba de que habla Cristo en mí, el cual no es débil para con vosotros, sino que es poderoso en vosotros. Porque aunque fue crucificado en debilidad, vive por el poder de Dios. Pues también nosotros somos débiles en él, pero viviremos con él por el poder de Dios para con vosotros.”1.Pablo ha venido mencionando su presencia nuevamente dentro de la iglesia en Corinto, y esta iba a ser su tercera vez que lo haría (2 Co. 13:1). Aunque no se tenga un registro de su segunda visita, como lo menciona él mismo, esta vez iba a poner orden, ya no por carta, sino personalmente, y no sería “indulgente” (2 Co. 13:2).2.El temor de Pablo era que los hermanos en Corinto siguieran viviendo en pecado y sin ánimo de arrepentirse (2 Co. 12:20, 21). Como sabemos, la Primera Epístola a los Corintios fue un llamado muy fuerte a toda la congregación a cambiar, y el temor que los hermanos sigan viviendo una vida desordenada era posible, ya que no habían madurado, y eso se podía evidenciar no solo en su vida de pecado, sino también en la falta de discernimiento y inapropiada respuesta ante la presencia de los falsos apóstoles, dejándose muchos engañar por ellos. 3.Tal era el temor de Pablo, que como el mismo lo menciona, tenía una grande sospecha que al ver todo lo que estaba pasando se avergonzaría delante de Dios por la mala conducta de los hermanos (2 Co. 12:21).4.Cuando él llegue, les menciona que habrá mucho de que hablar, pero que solamente aceptará acusaciones en presencia de testigos que ratifiquen el mal obrar de alguien (2 Co. 13:1).5.Los hermanos en Corinto habían reclamado que Pablo confirme su apostolado, y él les confirma que ante tal demanda el iba a dar “prueba” de ello mediante la corrección del pecado y la impartición de la disciplina (2 Co. 12:3).6.En su presencia, aunque siendo débil humanamente hablando, se evidenciaría “el poder de Dios” obrando a través de él. Les recuerda que Dios ya se había manifestado entre ellos cuando estuvo ahí (2 Co. 12:3), y que se volverá a evidenciar esta vez también (2 Co. 12:4).La falta de arrepentimiento en muchos creyentes es uno de los grandes problemas que afectan no solamente la vida personal de un creyente, sino que la vida en general de la iglesia. La madurez de una congregación se evidencia colectivamente en la manera como los creyentes en forma individual van creciendo. Como el mismo Pablo nos dice en otra de sus epístolas, el propósito de la iglesia es que todos alcancen madurez en forma conjunta (Ef. 4:12-16).La falta de arrepentimiento es un factor crucial en la falta de madurez. Un creyente inmaduro, por su falta de una apropiada relación con Dios, y por permitir que su carnalidad se manifieste constantemente, hace que él mismo no pueda discernir apropiadamente las cosas espirituales. No solo que no ve al pecado como debería hacerlo, sino que no puede discernir correctamente las enseñanzas ni a las personas que enseñan (1 Co. 3:2; Ef. 4:14; He. 5:11-14; 13:9).<br...
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39 - ¿Hasta cuándo la falta de arrepentimiento?2 Corintios 12:19 – 13:4“¿Pensáis aún que nos disculpamos con vosotros? Delante de Dios en Cristo hablamos; y todo, muy amados, para vuestra edificación. Pues me temo que cuando llegue, no os halle tales como quiero, y yo sea hallado de vosotros cual no queréis; que haya entre vosotros contiendas, envidias, iras, divisiones, maledicencias, murmuraciones, soberbias, desórdenes; que cuando vuelva, me humille Dios entre vosotros, y quizá tenga que llorar por muchos de los que antes han pecado, y no se han arrepentido de la inmundicia y fornicación y lascivia que han cometido. Esta es la tercera vez que voy a vosotros. Por boca de dos o de tres testigos se decidirá todo asunto. He dicho antes, y ahora digo otra vez como si estuviera presente, y ahora ausente lo escribo a los que antes pecaron, y a todos los demás, que si voy otra vez, no seré indulgente; pues buscáis una prueba de que habla Cristo en mí, el cual no es débil para con vosotros, sino que es poderoso en vosotros. Porque aunque fue crucificado en debilidad, vive por el poder de Dios. Pues también nosotros somos débiles en él, pero viviremos con él por el poder de Dios para con vosotros.”1.Pablo ha venido mencionando su presencia nuevamente dentro de la iglesia en Corinto, y esta iba a ser su tercera vez que lo haría (2 Co. 13:1). Aunque no se tenga un registro de su segunda visita, como lo menciona él mismo, esta vez iba a poner orden, ya no por carta, sino personalmente, y no sería “indulgente” (2 Co. 13:2).2.El temor de Pablo era que los hermanos en Corinto siguieran viviendo en pecado y sin ánimo de arrepentirse (2 Co. 12:20, 21). Como sabemos, la Primera Epístola a los Corintios fue un llamado muy fuerte a toda la congregación a cambiar, y el temor que los hermanos sigan viviendo una vida desordenada era posible, ya que no habían madurado, y eso se podía evidenciar no solo en su vida de pecado, sino también en la falta de discernimiento y inapropiada respuesta ante la presencia de los falsos apóstoles, dejándose muchos engañar por ellos. 3.Tal era el temor de Pablo, que como el mismo lo menciona, tenía una grande sospecha que al ver todo lo que estaba pasando se avergonzaría delante de Dios por la mala conducta de los hermanos (2 Co. 12:21).4.Cuando él llegue, les menciona que habrá mucho de que hablar, pero que solamente aceptará acusaciones en presencia de testigos que ratifiquen el mal obrar de alguien (2 Co. 13:1).5.Los hermanos en Corinto habían reclamado que Pablo confirme su apostolado, y él les confirma que ante tal demanda el iba a dar “prueba” de ello mediante la corrección del pecado y la impartición de la disciplina (2 Co. 12:3).6.En su presencia, aunque siendo débil humanamente hablando, se evidenciaría “el poder de Dios” obrando a través de él. Les recuerda que Dios ya se había manifestado entre ellos cuando estuvo ahí (2 Co. 12:3), y que se volverá a evidenciar esta vez también (2 Co. 12:4).La falta de arrepentimiento en muchos creyentes es uno de los grandes problemas que afectan no solamente la vida personal de un creyente, sino que la vida en general de la iglesia. La madurez de una congregación se evidencia colectivamente en la manera como los creyentes en forma individual van creciendo. Como el mismo Pablo nos dice en otra de sus epístolas, el propósito de la iglesia es que todos alcancen madurez en forma conjunta (Ef. 4:12-16).La falta de arrepentimiento es un factor crucial en la falta de madurez. Un creyente inmaduro, por su falta de una apropiada relación con Dios, y por permitir que su carnalidad se manifieste constantemente, hace que él mismo no pueda discernir apropiadamente las cosas espirituales. No solo que no ve al pecado como debería hacerlo, sino que no puede discernir correctamente las enseñanzas ni a las personas que enseñan (1 Co. 3:2; Ef. 4:14; He. 5:11-14; 13:9).