Escuchando Ando
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Conoce El Método Notox Con La Antropóloga Izanami Martínez .# 173
45 minutes Posted Sep 19, 2019 at 2:44 pm.
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Hija de profesores de Yoga, empecé a hacer Asanas casi antes que a caminar y no comí carne hasta que me independicé con dieciocho.

Mis estudios de Antropología me dieron un profundo entendimiento de la evolución de nuestra especie y mi breve pero intenso affair con los alimentos procesados, el azúcar, el estrés y la ansiedad cimentó la certeza de que los hábitos pueden transformar nuestra vida.

Durante unos años me convencí de que la salud es suerte y de que tener dolores casi crónicos de espalda, un poco de insomnio, cansancio permanente y 3 o 4 gripes al año era lo normal.

Me convencí de que la única forma de mantener mi peso era pasando hambre, vomitando y desgastando la elíptica a deshoras.

De qué dormir era lo que se hacía en las pocas horas que le sobraban al día y de que mantener el 100% de la atención durante una reunión era un objetivo inalcanzable.

Vivía arrancada a las necesidades de los demás. Desviviéndome por llenar todas las necesidades, todos los "hay que", todas las expectativas creadas. Dejándome siempre para el final y sintiéndome culpable y egoísta si se me escapaba el intento de priorizar. Hasta que de tanto intentar llegar acabe esparcida y deshecha.

Y entonces, me quedé embarazada. Y el embarazo me hipersensibilizó a los efectos de los alimentos procesados, del estrés, del sedentarismo. Me obligó a conectar, a ponerme en el centro y a mirarme en un espejo en el que se me veía desgastada, asustada y vacía por dentro.

Y así, me embarqué en el proceso de reajustar uno a uno mis hábitos hasta resetear mi salud.

Empecé a estudiar. Me hice todos los cursos online de nutrición, epidemiología y enfermedades no comunicables que encontré y empecé a devorar estudios científicos, libros de divulgación y documentales.

Y la evidencia científica unánime de cómo funcionamos, de cómo nos afecta cada pensamiento, cada alimento y cada movimiento cambió mi vida para siempre.

Entendí que en el último 5% de nuestra existencia como especie hemos desestabilizado el equilibrio de nuestro organismo con hábitos tóxicos y hemos terminado por creer que estamos destinados a engordar, a enfermar y a vivir con ansiedad y agotamiento.

Pero nadie está destinado a enfermar.

Nadie está obligado a engordar.

Nadie está condenado a vivir deprimido.

Nuestro estado natural es estar sanos, vitales y felices. Tenemos todas las herramientas fisiológicas necesarias pero la forma en la que comemos, pensamos y nos movemos es tóxica y contraproducente. Sólo cuando retiramos uno a uno esos hábitos y los sustituimos por hábitos Notox nos devolvemos la oportunidad de volver al estado que nos corresponde.



Eso es vivir Notox, vivir de acuerdo a la ciencia y a la lógica evolutiva para transformar la calidad de vida.

Mi primer paso fue empezar a priorizarme. Madre primeriza, emprendedora e infectada con el virus Superwoman no me quedaban ni un minuto ni un pensamiento al día para mí. Me pasaba el día poniéndole la máscara de gas a todo el mundo mientras yo a duras penas podía respirar.

Arrancándome la culpabilidad a pegotes, gradualmente me puse en el centro de mi vida. Y fue desde ahí desde donde pude empezar a vivir Notox.

Empoderada con el conocimiento de cómo funciona nuestro sistema hormonal descubrí que cuantas menos calorías comes menos grasa quemas, que los atracones son rugido de supervivencia del hipotálamo y que vomitar era el resultado de sentirme culpable por intentar vaciar una piscina con un colador.

Dejé de comer productos y empecé a comer comida y con la densidad nutricional le devolví el equilibrio al adipostato (el termostato que regula la quema de grasa) y nunca, nunca más volví a contar calorías.

Saber que tenemos más bacterias que células y que de ellas depende nuestro sistema...