Show notes
Eva Guillamón lee la carta de amor del día.-Anoche volví a soñar con ella.-¿Y eso?Pues nada, que apareció en mis sueños, no sé qué tiene de malo. Ya he hablado aquí otras veces cosas parecidas, ¿no se acuerda?-Acordarme, ¿de qué?-De mis sueños, para algo le pago religiosamente todos los meses, o ¿tampoco se acuerda de eso?-Y. ¿qué soñó exactamente?-Yo iba por un parque con patos y ardillas, y en uno de los caminos estaba ella quieta, pensativa y con un ramo de rosas rojas en sus manos...-¿Qué más ocurría?-Pues yo me acercaba y ella seguía igual. Parecía una estatua de carne y hueso, pero de una belleza perfecta.-Como si no fuese un ser humano.-Y usted, ¿le decía algo?-¿Qué le iba a decir? Si yo estaba más paralizado que ella.-¿Le hubiese gustado hablar con ella?-Sí, le habría dicho que la invitaba a cenar. Pero no me atrevía a decirle nada. En realidad, estaba muy lejos y muy cerca a la vez.-¿Qué le sugiere su sueño?-Lo de siempre, ya sabe.-Bueno lo dejamos aquí, seguiremos el próximo día.José María

