Show notes
Gottliebin, una mujer de 28 años del pueblo de Möttlingen, comenzó a vomitar cristales rotos, clavos y hasta un ratón vivo. Durante los exorcismos realizados por el pastor Johann Christoph Blumhardt hablaba con 200 voces distintas, su cuerpo se hinchaba hasta duplicar su tamaño y levitaba pegada al techo.

