Show notes
En 1984 un grupo que se hacía llamar “El Monstruo con 21 Rostros” secuestró al presidente de Glico, llenaron los supermercados de dulces envenenados y retaron a la policía diciendo: “Somos 21 caras y ninguna es la real”. 40 años después nadie sabe quiénes fueron ni por qué lo hicieron.

