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Pese a la protesta ciudadana y de la oposición, el parlamento israelí aprobó dos normas de la polémica reforma a la justicia impulsada por los sectores de extrema derecha en el poder. Una otorga mayoría absoluta al gobierno para designar jueces. La otra limita la capacidad de la Alta Corte Suprema para discutir leyes fundamentales. Según el analista Alberto Spektorowski, lo único que le interesa a Netanyahu de esta reforma es que lo salva del juicio por corrupción en su contra.

