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¿Cuántas veces en nuestro lenguaje diario decimos: tengo un problema? Todo el tiempo nos repetimos en la mente y a los demás cuan desafortunados somos porque tenemos muchos problemas, y nos enfrascamos en esa narrativa, en donde sólo vemos lo peor y no salimos del atolladero. Es momento de modificar y trascender esa expresión que nos limita y nos llena de carencia y apaga nuestra fe, sólo son situaciones por resolver.

