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Decir que los hombres no lloran es una mentira, pero ser un llorón podría convertirse en la perfecta excusa para que tu pareja se aburra de ti, te ponga los cuernos o te abandone.
Decir que los hombres no lloran es una mentira, pero ser un llorón podría convertirse en la perfecta excusa para que tu pareja se aburra de ti, te ponga los cuernos o te abandone.