Show notes
La época escolar es el mejor ejemplo de cómo nuestro cerebro se queda con lo más apetitoso del menu: los buenos recuerdos. Hoy nos zambullimos en la templada agüita de la nostalgia para descubrir que, como suele ocurrir en cualquier piscina que se precie, lo calentito a veces, huele a pis. Este ecosistema lo tiene todo: malotes, profes guays, maestros de la vieja escuela, y el parbulito que todos aún llevamos dentro.

