Show notes
No todo en la humanidad es algo digno de lo que farda. El crimen nos caracteriza desde el primer momento en que un troglodita decidió reventarle el cráneo a otro con una piedra para robarle un trozo de carne a medio pudrir. O no. Pero, se entiende. Somos grandes infringidores y cuando queremos algo, demasiadas veces lo tomamos por la fuerza.

