Show notes
La televisión, aunque cada vez más denostada, sigue siendo la reina de la casa. Mucho criticamos el sensacionalismo en el que se ha sumido de un tiempo a esta parte, pero le debemos tanto a la tele, que le perdonamos algunas de sus malas praxis. Nos ha mecido en sus brazos al echarnos la siesta, acompañado en los malos momentos, divertido, entretenido e informado. Tanto es así, que a día de resulta imposible describir cómo funciona nuestra sociedad sin concederle un capítulo completo a su papel en ella.

