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Para llegar a la tierra prometida hay que cruzar el desierto y estaremos tentados a volver a las situaciones de donde el Señor nos sacó. Dios es más fuerte que la tentación y si nos unimos a su amor podemos vencer la tentación.
Para llegar a la tierra prometida hay que cruzar el desierto y estaremos tentados a volver a las situaciones de donde el Señor nos sacó. Dios es más fuerte que la tentación y si nos unimos a su amor podemos vencer la tentación.