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A veces no somos capaces de perdonarnos nosotros mismos por acontecimientos de nuestra historia que nos avergüenzan, solo Dios en su infinita Misericordia puede sanar las heridas del pasado y darnos una nueva esperanza.
A veces no somos capaces de perdonarnos nosotros mismos por acontecimientos de nuestra historia que nos avergüenzan, solo Dios en su infinita Misericordia puede sanar las heridas del pasado y darnos una nueva esperanza.