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Hay una creatura perfecta de Dios que nos ha dejado como ejemplo perfecto para alabar a nuestro Señor, ella es la Reina de los cielos, la Madre de Dios.
En esta pequeña reflexión te quiero invitar a meditar la vocación de la Dulce Madre de Dios, para que así como ella, anhelemos la vida divina todos los días de nuestra vida.

