Show notes
Fue en la época en que salía con quien más reflejé mi falta de auto-maternidad de mi niña interior, que le pedí al cielo que me enviara una de dos cosas excluyentes: un hogar con hijos con un mero buen hombre o al amor de mi vida.
Años después entendería que plantear esa elección daba pistas de que tener hijos no era mi anhelo profundo. Hoy te compartiré tres lecciones sobre cómo trascendentalicé por qué y para qué de ser o no ser madre biológica, y que me dieron la absoluta paz de saber que hay tantas formas de reinar como historias y formas de ser mujer existen.



