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No fue el COVID-19 el que provocó de la noche a la mañana un incremento de la precariedad laboral y del desempleo juvenil. Bolivia vive desde hace muchos años una crisis del empleo generalizada en todos los sectores y rubros económicos. Los y las jóvenes, que ya experimentaban una realidad laboral poco favorable, enfrentan ahora un escenario aún más adverso en el contexto de la pandemia.

