Un tanto raro resulta encontrar en nuestro días una obra literaria que nos muestre la belleza de la tierra (-a veces dramática-) y de sus habitantes. Tanto más, cuando la generación actual se desvive en torno de problemas en que directamente se halla comprometida.
El presente libro escapa, por así decirlo, a esa clase de literatura del compromiso y de adentra en el escenario natural para desvelarnos el alma del paisaje de sus habitantes. Que es, en cierta medida, colocarse en el compromiso de hacer ver una situación que tiene rasgos de alegría y de tristeza.
La escenas que se suceden con plasticidad y gusto, son fijadas en la isla Del Pillo, del departamento Victoria, en Entre Ríos, y van dándonos una visión estilizada del drama que vive el hombre frente y en el cosmos que lo rodea.
No es "EL PAÍS DE LOS CHAJAS" una novela, ni un libro de cuentos. Quiere ser otra cosa; y lo logra gracias a la fina penetración de su autor, Martín Del Pospós. Porque no pequeño mérito de esta obra se debe a quien la ha escrito ha entrado en contacto con lo que describe. Ha hecho suya esa alma isleña y vive a su influjo.
Las páginas de este libro, son un sucederse de bellas imágenes que desnudan el alma de la marisma y nos asombran con sus personajes que son reales. La sutiliza de los cuadros y el empleo del lenguaje, colocan a su autor en un destacado plano dentro de la literatura regionalista y folclórica. Es esta una obra fresca, lozana y sobre todo veraz. Veraz en cuanto tiene vida que sabe mostrarse en su sencillez semi-bárbara y hacernos amar esos parajes que fijos en las metáforas y la descripciones de Martín Del Pospós, has sido ilustrado por la tinta del pintor de las islas, Raúl Domínguez.
Es este un libro que se lee en un reencuentro con la belleza - feliz o dramática - y el buen decir de un fino poeta.
Carlos Sforza

