Show notes
Martin Seligman descubrió, estudiando a vendedores de MetLife, que quienes mejor resistían el rechazo no eran necesariamente los más talentosos, sino quienes sabían explicarse el fracaso de una forma más optimista y precisa. La gran lección: no siempre podemos controlar el resultado, pero sí podemos entrenar la historia que nos contamos después de fallar. Cuando dejamos de ver el error como una sentencia personal y empezamos a verlo como feedback, recuperamos energía, claridad y dirección.
🌊 El rechazo no define tu valor.
🌊 El fracaso también da información.
🌊 No lo hagas personal.
🌊 No lo hagas permanente.
🌊 No lo generalices.
🌊 Ajusta, aprende y vuelve.
🌊 El optimismo también se entrena.

