Cuenta que la oportunidad de postularse a esta beca surgió a través de haber entrado en su penúltimo año de colegio "a un equipo de robótica el cual era auspiciado por Robotics Lab SCL, el primer laboratorio de robótica aplicada en Chile", que tiene un acuerdo de colaboración con el centro docente ruso.
Recientemente, Montecinos –quien siempre se destacó por su excelente desempeño académico– finalizó la facultad preparatoria donde se enfrentó al "doble desafío" de estar estudiando a la vez, la lengua rusa, y ciencias como informática, física, matemática y química, también en el mismo idioma.
"Me gustan los desafíos", resaltó, al indicar que esta fue una de las razones por las que decidió apostar por el campo de la industria aeroespacial, un tema que en Chile "está recién comenzando a desarrollarse" y "todavía está bastante débil".
"Desde muy pequeña estaba más inclinada hacia la ciencia, especialmente la matemática, la física, y durante mis últimos años de colegio también empecé a buscar más oportunidades, tomé clases a nivel universitario para estudiantes de colegio, y también buscando en todas partes más oportunidades para aprender, y me encontré con la robótica y me interesó", señaló, al agradecer a sus padres por su apoyo "durante todo el camino".
"La idea es siempre acercar, a más temprana edad mejor, todo el espectro de carreras que hay a los niños para que ellos sepan que en el mundo no solamente hay futbolistas, actores y las carreras que más se ven en la vida diaria, sino que hay muchas personas haciendo cosas que quizás nosotros no vemos, pero son muy importantes para nuestra vida", concluyó Montecinos.

