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El Espíritu Santo es el Aquí estoy de Dios. Cuando más solos nos sentimos, Dios se hace presente en nosotros a través de su Espíritu y nos acompaña en este caminar. En Juan 14, 17 nos dice Jesús: “vosotros, en cambio, lo conocéis, porque mora con vosotros y está en vosotros” y por esa habitación del E.S en cada uno de nosotros es que está confirmada su presencia, compañía y asistencia siempre en nosotros. Cuando clamamos a Dios su asistencia, él llega como un viento suave, y nos da calma, nos da paz y nos hace entender que su presencia es inagotable, como una fuente de agua pura… como un día eterno en el que tú luna y el sol danzaría la música del amor que es eterna luz.



