Si trabajas de forma dependiente y reportas a un CEO, puede que en algún momento ciertas actitudes ofensivas de tu jefe te hagan acordar a ciertas conductas de ese hermano que te reprobaba y amenazaba si no hacías lo que esperaba. O en momentos la exigencia de tu jefe o socio de cierto control puede hacerte acordar a la actitud perfeccionista e hiper crítica hacia ti de tu propia madre. O en momentos que sientes que no te escuchan en las reuniones del directorio si tienes un cargo directivo y sientes que el director general no te escucha, puede que te haga recordar a tu padre, que era más bien distante y poco afectuoso.
Mi trabajo con los altos ejecutivos ha demostrado que los miedos profundamente arraigados, a veces irracionales pueden sesgar sus decisiones y su capacidad para ejecutar la estrategia de la empresa. Pero he encontrado otra influencia, igualmente arraigada, que afecta la forma en que tratan a los demás en la alta dirección: sus primeras interacciones con familiares y amigos.
La investigación ha demostrado que nuestras primeras experiencias familiares a menudo resurgen en nuestras interacciones de la vida adulta con los demás, incluidos los del mundo de los negocios. Al fin y al cabo, las familias son nuestra primera "empresa" y nuestros padres y hermanos son nuestro primer "equipo directivo".
La vida familiar temprana afecta la forma en que los líderes responden a la presión y reaccionan cuando los miembros del equipo compiten por su atención. Influye en si tienen relaciones cercanas o distantes con las personas que les informan, se comunican directa o indirectamente, micro gestionan o empoderan, fomentan debates o los cierran.
Este año en el X CALM Congreso de Autoestima y Liderazgo de Montevideo, vamos a examinar la influencia de nuestra familia en nuestro liderazgo porque dar a conocer los estilos de comunicación y relación que suelen tener sus raíces en las primeras experiencias familiares puede ser de gran ayuda para los ejecutivos, las personas que gestionan y sus empresas. A menudo, el solo hecho de reconocer que el CEO y otros miembros del equipo están representando la dinámica familiar puede provocar un cambio significativo y un mejor rendimiento del equipo.
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