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En este mensaje, somos invitados a examinar con honestidad el estado de nuestro corazón. Jesús nos recuerda que las preocupaciones, el afán, el atractivo de las riquezas y los deseos desordenados pueden ir ocupando espacio y ahogar la semilla de Su palabra. Sin embargo, hay una esperanza firme: Dios quita los espinos, restaura la tierra y hace brotar vida nueva. Su palabra nunca vuelve vacía y siempre produce fruto.¡Mira el mensaje completo y compártelo con quien creas que lo necesita!



