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¿Todo lo que consumimos produce el mismo resultado? Una experiencia cotidiana con una taza de café nos lleva a descubrir una poderosa verdad espiritual: el problema muchas veces no es el hambre, sino la calidad del alimento.En esta reflexión aprenderás por qué no toda palabra que escuchamos edifica nuestra vida y cómo desarrollar discernimiento para alimentarnos de la verdad que transforma. Jesús nos recuerda que el ser humano vive de toda palabra que sale de la boca de Dios.Versículo base: Mateo 4:4 (RVR1960)Que esta enseñanza fortalezca tu fe y te motive a buscar cada día el alimento que viene del Espíritu Santo.

