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El uso excesivo del automóvil responde a incentivos mal diseñados que hacen ver barato lo que en realidad le cuesta caro a la ciudad. Reordenarlos pasa por aplicar precios correctivos que reflejen los costos reales de la congestión, implementar subsidios focalizados que fortalezcan el transporte público y a quienes más lo necesitan, y avanzar hacia una regulación coherente que alinee todas las decisiones bajo una misma visión de movilidad sostenible. ¡Súmate a la conversación! Déjanos tu come...


